Salud y belleza como estilo de vida

Nos cuidamos todo, pero ¿y los pies?

Estamos en el siglo XXI y una de las premisas por la que casi todos hemos apostado es que la salud puede traducirse en belleza y ¡es cierto! En la medida en que cambiemos nuestra forma de alimentarnos; en la medida en que disciplinemos nuestro horario de sueño; en la medida en que trabajemos sin caer en sacrificios (que además no llevan a nada sino a desarrollar una gastritis y colitis por tanta auto-presión); en la medida en que dejemos la zona de confort y nos esforcemos para hacer ejercicio, sin que para ello sea un requisito la edad. Hacer ejercicio con energía, con soltura, con la mente despejada y en paz, veremos los resultados en nuestro organismo de manera integral y eso incluye el “por dentro” y el “por fuera” de nosotros mismos.

Es decir, la belleza traducida ya en salud, se asoma por la piel, los ojos, los labios, la sonrisa, la figura, la postura, el cabello. Saludables de pies a cabeza. Reflejando justamente esos buenos hábitos, en lo que ahora hemos dado en llamar: “Estilo de vida”. 

Anteriormente los “estilos de vida” tenían otras connotaciones: Si eras “bohemio”, significaba que eras trasnochador, desordenado, sin disciplina alguna para llevar a cabo ninguna tarea en particular. Criaturas nocturnas, cuajadas en el día, esperando para atacar de nuevo en la noche. Obvio, las desveladas, los cigarrillos, una alimentación sin estructura, las malpasadas, todo formaba parte del pasaporte a una enfermedad o problema respiratorio, sin escalas.

Si por el contrario, el estilo de vida era de “obsesionado por el Gym”, las cosas tampoco eran las mejores. Primero resistencia a ir al gimnasio. Por timidez, por tiempo, por trabajo, por los niños, por la pareja, por lo que sea. Después, una vez que se siente el resultado de los ejercicios de cardio en el cuerpo, en las piernas,  la motivación es otra y a desarrollar músculos y usar camisetitas sin manga. Ellos y ellas, imponiendo respeto con musculaturas tan marcadas como las de un luchador. Tampoco es lo idóneo. No hay que pasarse. El equilibrio es el mismo en todo y para todos. 

Los ecológicos, naturistas, holísticos, vegetarianos, macrobióticos, chamánicos,  veganos y orgánicos tienen otro estilo de vida. No consumen nada que tenga origen animal y su salud parece ser buena, porque al ser tan cuidadosos en eso,  también lo son con los químicos conservadores, colorantes, endulzantes y demás, que contienen la mayoría de los alimentos que ahora consumimos. Al ser naturistas buscan precisamente alimentos que garanticen una buena nutrición.

Los hipsters, millennials, chavo rucos y todas las tribus urbanas, también tienen un estilo de vida y este es, no importa su edad ni apariencia, con el que se sienten más cómodos. Usan tenis, pero también van bien vestidos a la ópera, con zapatos de marca, pantalones de marca, camisa de marca, corbata de marca. Lentes de marca y reloj de marca. Se lanzan de escapada a playas no muy conocidas y santuarios naturales, para convivir y liberar tortugas o si el objetivo turístico es otro, se quedan en un hostal muy chic para conocer el centro histórico y van a una que otra cata de vino, pues están conscientes de los beneficios del vino con  sus propiedades antioxidantes y saben que una copita diaria baja el colesterol.

Todos, como hemos visto, tienen peculiaridades y se sienten orgullosos de ellas, sin embargo hay un factor que comparten, sin menoscabo de sus características: La salud y la belleza como estilo de vida. En todas estas categorías la salud viene a ser belleza. Si la nariz no funciona bien porque el tabique está desviado, pues para eso está el Otorrinolaringologo, quien de paso puede solicitar apoyo de un cirujano plástico para que la nariz, una vez resuelto el problema estructural, sea tan funcional como estética.

Si el sobrepeso es el punto mortificante y ninguna dieta ha dado los resultados esperados, pues entonces hay que ir con el Gastroenterólogo y solicitar un cinturón gástrico. Muchos famosos lo traen y no lo dicen. Que si los dientes en lugar de estar parejitos y blancos, están chuecos y la persona siente que tiene baja la autoestima por ello, pues ya hay centros de cosmetología dental para que todos tengan sonrisas perfectas.

Si el cabello es el punto, no hay problema, ahora los calvos prematuros o los que lo son por herencia, pueden recurrir al injerto de cabello. Molesto, pero muy socorrido, principalmente en personas cuya imagen es pública.  Hay que sentirse y verse bien. Porque no es lo mismo una melena tupida que peinarse los mechones en distintas direcciones para disimular la falta de cabello. La medicina y la estética, como vemos van de la mano. Las morenas se vuelven rubias, las rubias quieren ser pelirrojas, las  lacias sueñan con una melena rizada. No importa el requerimiento, todo se puede hacer.

Por qué entonces no hacer esas modificaciones que mejoran tanto la calidad de vida, yendo de abajo hacia arriba. Hay personas que están pendientes de su cabello, de sus ojos, de su  sonrisa, de su piel. De su cintura, del nivel del pecho, de la tonicidad en brazos y piernas. El vientre en su lugar, las pompas cada vez más arriba; pero se olvidan de la base de la salud que son ¡los pies!

Cuidar los pies no es tener las uñas esmaltadas y los talones humectados, es valorar el papel que juegan en nuestro cuerpo. Nos soportan todo el día y nos llevan a todos lados, pero cuidarlos no es usar zapatos caros. Entonces en lo tocante a un estilo de vida saludable y una apariencia bella, ¿en dónde se deberían ubicar los pies? La tecnología ha hecho maravillas en ese rubro y si una mala pisada afecta toda la estructura, hay dolor y molestia al caminar, existen formas de corregir el problema, sin usar zapatos ortopédicos. Descubre la cultura del cuidado de la pisada y la postura, eso ¡también es lo de hoy! Acércate a nosotros. 

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